En la alta dirección se considera que uno de los principales indicadores de desempeño del director general o fundador de una empresa es garantizar la continuidad del negocio. Esto implica identificar y fortalecer aquellos pilares esenciales que permiten su funcionamiento; la ausencia de alguno de estos elementos podría detener la operación en cualquier momento y generar problemas críticos.
Para lograrlo, es fundamental desarrollar criterios que definan claramente dichos pilares y que el director general tenga mapeados de forma detallada. Es necesario conocer a fondo las consecuencias de no contar con un plan de contingencia adecuado, especialmente en áreas vinculadas a la estrategia del negocio, tales como la generación de ingresos, la competitividad, la rentabilidad y la operatividad sin la presencia constante del líder. Estos pilares se pueden resumir en ámbitos estratégicos: comercial, financiero, administrativo y operativo.
Resulta vital disponer de un documento que detalle los criterios mediante los cuales se asigna el título de “riesgo”. Este documento debe incluir toda la información relevante sobre cada riesgo: su posible origen, las circunstancias que podrían desencadenarlo, si existe alguna forma de eliminarlo o trasladarlo y hasta qué punto es indispensable por la naturaleza del negocio. Asimismo, debe definir en qué etapa se puede mitigar, planificar soluciones para trasladarlo o, al menos, reducirlo al mínimo, con el objetivo de proteger el capital social de la empresa.
A este documento lo denominaremos “ficha técnica del riesgo”. En él se debe responder, por ejemplo, a las preguntas: ¿Qué pasaría si se materializa este riesgo en la empresa? ¿Cómo deberíamos responder? ¿Qué áreas se verían afectadas primero? También debe incluir un plan de contingencia posterior al evento, estimando el tiempo necesario para ejecutar las acciones correctivas mientras se implementan los planes B y C.
La ficha técnica del riesgo debe ser precisa y contener acciones concretas a seguir. Es imprescindible que todas las personas a las que afecte este riesgo la conozcan y estén capacitadas para detectarlo y actuar de inmediato, de la misma forma que lo haría el director general.
Cada vez que se identifique una nueva situación no mapeada, es responsabilidad exclusiva del director general o fundador documentarla e incorporarla al sistema de riesgos, manteniéndolo actualizado. Asimismo, se deben depurar aquellos riesgos que ya han sido eliminados o mitigados, registrando las medidas implementadas para mantenerlos controlados.
A medida que las organizaciones crecen, no deben hacerlo únicamente en sentido descendente en la estructura jerárquica, sino también hacia arriba. Es fundamental contar con profesionales especializados en la dirección de la empresa, ya que uno de los principales riesgos es la dependencia exclusiva del fundador o director general. Por ello, se debe establecer un comité de riesgos encargado de mapear, actualizar y auditar el control de estos riesgos, así como de garantizar el cumplimiento de las políticas internas para asegurar la continuidad del negocio.
Así como, a nivel personal, adquirimos un seguro para proteger un auto en el que hemos invertido años de esfuerzo, es crucial contar con una cobertura adecuada de riesgos en aspectos de alto valor para la empresa, como el traslado de valores. Este riesgo, inherente a la naturaleza de muchas organizaciones, puede causar un socavón financiero considerable si se materializa, por lo que debe estar meticulosamente mapeado.
Para mitigar este riesgo, existen empresas especializadas en traslado de valores, como Hiena Traslado de Valores, una firma regional que garantiza el 100% de la cobertura, acreditando los valores el mismo día y mejorando el flujo de caja. De esta manera, la empresa puede asegurar la liquidez necesaria, acceder a descuentos por pronto pago y mantener un ciclo de rotación de inventario más corto, lo que se traduce en una mayor liquidez y un flujo libre de efectivo. Esto permite al socio fundador tener la tranquilidad de que el riesgo asociado al traslado de valores está completamente controlado.